Existe un arma del copywriting que se ha usado casi siempre desde hace milenios para contar historias impactantes.
Y esta arma la encuentras en muchas mitologías, leyendas y hasta en la Biblia.
Pero también en novelas y películas.
Un ejemplo para explicar de qué estoy hablando es la historia del Conde de Montecristo.
Al principio, el personaje era una persona honesta. Y también inocente o ingenuo. Pensaba que todo el mundo era bueno como él. Hasta que su supuesto mejor amigo lo traiciona y lo envía a una de las peores cárceles que puedan existir.
Allí es torturado a latigazos.
Se muere de hambre.
Y pasa 14 largos años encerrado, mientras en el “mundo real” su prometida se casa con su mejor amigo que lo traicionó. Y todos se olvidan de su nombre: Edmundo Dantés.
Sin embargo…
En la cárcel conoce a un viejo sabio que le enseña técnicas de combate, filosofía, ciencia, historia y otros temas más. Prácticamente lo convierte en un erudito y un estratega brillante.
Y antes de que ese viejo sabio muriera, le revela la ubicación exacta de un tesoro millonario.
De esta manera…
Cuando Edmundo escapa de la cárcel, va directamente en busca del tesoro y se convierte en el Conde de Montecristo: un ser frío, hábil con la espada y con la mente, inmensamente rico, manipulador, refinado.
Y así, el Conde de Montecristo planea su vil venganza contra aquellos que lo traicionaron y enviaron a ese pozo del infierno.
Ahora…
En esta historia podemos notar claramente un antes y un después. O dicho de otra manera, podemos notar un contraste.
Y esto, usado en una carta de ventas para contar una historia de un antes y un después, puede ser muy poderoso para persuadir a las personas a comprar.
Pero para que funcione, debes poner mucho énfasis en cómo era el protagonista de la historia antes y mucho énfasis en cómo es ahora.
El lector debe notar claramente el gran cambio que hubo.
Y no debes olvidar de enunciar los verdaderos beneficios del producto, que sería la vida que realmente quiere alcanzar el potencial cliente. O en otras palabras, aquello que no lo deja dormir por las noches.
Por lo general…
Este tipo de historia se suelen contar en cartas de ventas de pérdida de peso o de ganancia muscular. Aunque se puede aplicar a cualquier tema o producto.
Veamos un pequeño ejemplo de la carta de ventas de un curso llamado “Culturismo sin tonterías”, que no tengo idea si se seguirá vendiendo…
Hola. Mi nombre es Vince DelMonte. Y cada palabra que estás a punto de leer es la pura verdad.
Toda mi vida fui flaco. Era tan flaco que cuando estaba creciendo me apodaron “Flacucho Vinny” durante toda la preparatoria. Lo único que quería era ser grande y musculoso. Pero, sin importar lo que intentara, seguía siendo igual.
Flacucho. Huesudo. Débil. Es decir, no tenía nada de masa muscular.
Lo que hizo que las cosas se pusieran peores fue cuando entré a la universidad y mis cuatro compañeros de cuarto eran EXTREMADAMENTE MUSCULOSOS. Estoy hablando de abdominales bien definidos…
La intimidación era intolerable.
Quería lo que ellos tenían. Sin embargo, sin importar lo que intentara, no podía ni de cerca conseguirlo.
Al igual que tú, leí todas las revistas… y despilfarré miles de dólares en suplementos inútiles. Veía a mis amigos conseguir a todas las chicas, mientras yo pasaba las noches matándome SOLO en el gimnasio.
Y aun así… me veía como un flacucho y pequeño corredor y mi vida social no existía.
Por lo tanto… me di por vencido. Creí que todos tenían razón. Estaba destinado a ser “Flacucho Vinny”.
Sin embargo, seguía deseando hacer lo mejor que se pudiera con este cuerpo flacucho y pequeño con el que había sido maldecido. Dado que había sido hecho como un corredor… me volví corredor.
Más que eso. Me volví triatleta. Tú sabes… esos chicos eficientes que corren, nadan y andan en bicicleta. Efectivamente, no era fisicoculturismo, pero por lo menos era algo.
De hecho, me volví bastante bueno. Incluso representé al equipo nacional en las competencias. Pero aun así no era lo que yo quería.
Entonces un trágico evento me sacudió…
Ese día cambió lo que yo era… y lo que estaba destinado a ser.
Ese solo evento me transformó de “Vinny El Flaco” a tener un cuerpo duro de clase internacional y a ser el Campeón Canadiense de Modelo Fitness.
Ese fatídico día me ayudó a convertirme en uno de los preparadores físicos más buscados de la nación.
Ese momento terrorífico me ayudó a tener toda la atención femenina que jamás había imaginado.
El accidente al azar que provocó que fuera conocido como el “Salvador de los Flacos…”
Cuando te diga cómo sucedió, quedarás asombrado.
Muy bien…
Como puedes ver, el autor cuenta qué tan fracasado era debido a su condición de flaco extremo y todas las desgracias por las que tuvo que pasar.
Hasta que después se convirtió en un fisicoculturista y hasta ganó campeonatos.
Y si lo puedes notar, el contraste entre el antes y después está bastante pronunciado para que el lector piense:
Si este flacucho pudo lograrlo, a pesar de tener todo en contra… entonces probablemente yo también pueda!
Y como dije antes…
Esto se puede aplicar a cualquier nicho.
Pero no mientas solo para poder escribir tu carta de ventas. La historia que cuentes debería ser real.
Así que úsalo. Y observa los resultados.
