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Cómo la curiosidad multiplica tus resultados en copywriting

Con este simple truco…

Vas a poder multiplicar los resultados que obtienes con tu copywriting para crear anuncios o cartas de ventas adictivas con el fin de crear una marea de clientes.

Y todo se reduce a…

La curiosidad

Mira…

Gracias a la curiosidad, podemos escribir anuncios o cartas de ventas que no parecen anuncios o cartas de ventas.

Es decir…

Podemos escribir textos donde el lector sienta que no le están vendiendo.

Porque… ¿qué sucede cuando alguien te quiere vender?

Cuando vas a un local de ropa u otro tipo de negocio, y se te acerca uno de los empleados/vendedores y te dice algo como “en qué te puedo ayudar”, lo primero que piensas es algo como “déjame tranquilo… solo estoy mirando”.

Y eso pasa porque no nos gusta que nos vendan.

Aunque probablemente no te estoy diciendo nada del otro mundo y eso ya lo sabías.

Así que…

Vayamos directo al grano.

Existen varias formas de provocar curiosidad con tu copywriting para que tu público sienta que no le estás vendiendo.

Una de esas formas es con…

Una historia

Y debes empezar con el título.

Por lo general, empezar con una historia es ideal hacerlo en aquellos casos en que el potencial cliente no tiene ningún conocimiento sobre nosotros ni de nuestro producto ni tampoco sabe que tiene un problema.

¿Qué significa eso último?

Mira…

Hay personas que ni siquiera saben que tienen un problema. Y lo descubren leyendo un anuncio o una carta de ventas.

Por esa razón una historia es increíblemente poderosa para persuadir a comprar a aquellas personas que ni siquiera saben que están pasando por un problema.

Por ejemplo:

Imagina que creas una carta de ventas para vender un producto relacionado con la calvicie (por decir algo).

Y en la historia relatas los síntomas de un hombre antes de quedarse pelado. Y lo lee alguien que tiene los mismos síntomas y de repente se da cuenta que está quedándose pelado y se horroriza.

Si el copywriter escribió bien los síntomas para asustar al público, existen chances de que esa persona compre el producto.

Pero…

Empezar con una historia funciona muy bien porque contiene una promesa indirecta para el lector.

Si la historia está bien contada, el lector no se dará cuenta de forma consciente que existe una promesa. Si se diese cuenta, comenzaría a sospechar de que se le quiere vender y ya la historia dejaría de tener efecto.

Uno de los anuncios más conocidos de todos los tiempos donde se usó una historia es el anuncio de las clases de piano de John Caples. El título del anuncio empezaba así:

Todos rieron cuando me senté al piano. Pero, cuando empecé a tocar…

El título del anuncio de John Caples tuvo tanto éxito porque tiene una sola idea fuerte, un beneficio deseable y una emoción que te mueve.

El héroe de la historia, una persona ordinaria, intenta hacer algo extraordinario. Todos dudaban de él. Y termina demostrándoles que estaban equivocados.

Este anuncio tuvo tanto éxito que muchos copywriters copiaron el modelo del título para adaptarlo a sus propios nichos, algo que podrías hacer en tu propio negocio.

Sin embargo…

Existen otras formas de provocar curiosidad además de usar una historia.

Puedes usar…

Neologismos

¿Qué es eso Juan?

Primero, voy a decir que el título debe empezar con un secreto.

El título y los primeros párrafos de la carta de ventas deben dar la sensación de que hay algo que solo unas pocas personas conocen. Esto juega a nuestro favor, porque si lo hacemos bien, puede provocar que el potencial cliente quiera el producto incluso antes de presentarlo. 

Aquí no se menciona nunca el producto ni en el título ni en los primeros párrafos. Primero se empieza con un secreto.

Cuando se usa un secreto, hay que especificar todo y dar muchos detalles para eliminar el escepticismo originado por ese secreto que mencionamos al principio.

También debemos decir qué cosa no es ese secreto, para tener enganchado al lector hasta el momento en que se presenta el producto.

El patrón que siguen los anuncios más famosos que usaron este tipo de curiosidad es el siguiente: 

  1. El secreto es intrigante y promete un gran beneficio. 
  2. El secreto se introduce en el título. 
  3. El secreto jamás es revelado en los primeros párrafos. 
  4. Y a medida que la carta avanza, se van revelando “pistas” para permanecer enganchado al lector.

Para crear un secreto lo bastante poderoso que obligue al lector a leer toda la carta o el anuncio, hay que usar neologismos.

Es decir…

Debemos inventar una frase o nombre simplemente para decir algo común que ya todos conocen. Es dar a un concepto un nuevo nombre para despertar interés.

Un ejemplo que funcionó muy bien en el mercado americano es el siguiente:

Cerrado a Nuevos Inversores por los Últimos 6 Años. Ahora Abierto Otra Vez. El “Programa de Regalías Chaffee” que Transforma $1 en $50.

Este título fue muy poderoso debido a la frase “Programa de Regalías Chaffee”.

Esta frase es un neologismo, algo que inventó el copywriter para llamar la atención de los lectores. No existe o no existía ningún programa con ese nombre, fue solo un invento.

Pero gracias a ese neologismo, esa carta de ventas generó millones de dólares. 

Muchas veces el “secreto” introducido en la carta de ventas nunca es revelado. Solo lo puedes saber si adquieres el producto. Y así es como algunas personas terminan comprando lo que la carta está vendiendo sin siquiera saber exactamente lo que van a obtener… y todo gracias a ese “secreto”.

Muy bien.

Esas fueron dos formas muy eficaces de provocar curiosidad con tu copywriting para que las personas no piensen que quieres venderles.


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Juan Schukin

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