Seguramente ya lo has escuchado antes.
Si presionas los puntos de dolores y sacas a la luz los peores miedos y frustraciones de las personas, vas a vender más con una carta de ventas o anuncio.
¿Pero cómo presionas los puntos de dolor sin que las personas piensen que están siendo manipuladas?
Por ejemplo, si infundes miedo como en el siguiente texto, es probable que las personas se enfaden y no te compren nada:
Si no bajas de peso ahora, es probable que en el futuro cercano sufras de diabetes tipo 2 o que tengas un paro cardíaco.
¿Quieres dejar a tus hijos huérfanos? ¿Quieres dejar a tu pareja sola con ellos? ¿Sí? ¿Quieres que eso pase?
La respuesta debe ser “no”.
Así que, te recomiendo que tomes acción ahora.
Escribir algo como lo anterior es de copywriter novato.
Así que, veamos una forma que puedes usar para apretar los puntos de dolor sin parecer un maldito manipulador.
Y lo mejor de todo es que es probable que jamás hayas escuchado sobre el método que aquí te voy a revelar. Y si tú no has escuchado sobre él, es muy probable que tampoco tu competencia.
Sin embargo…
Antes de empezar, deberás conocer muy bien los miedos y frustraciones de tu audiencia.
Para lograrlo, puedes hacer una investigación o sino puedes encuestarlos.
Y una vez que conozcas esos datos, puedes proceder a usar este secreto…
Visión
Hay una escena de la primera película de John Wick que es una poderosa lección de copywriting que, sorprendentemente, muy pocos copywriters utilizan.
¿En qué consiste?
Si has visto la película, casi al principio descubrimos quién es en realidad John Wick y por qué nunca jamás deberíamos meternos con él.
No fue necesario que nos muestren qué tan rudo es.
Ni cómo sabe usar armas casi a la perfección.
Ni cómo puede acabar con todo un ejército de sicarios él solo.
Ninguna escena de acción se necesitó para que comprendiéramos el terror que podríamos experimentar si somos tan estúpidos de robar su coche y matar a su perro a sangre fría.
De hecho…
El hijo del mafioso ruso, que fue tan idiota de meterse con John Wick, comprendió rápidamente qué iba a sucederle.
Sabía que John iba a ir por él y lo que le iba a hacer.
Sabía que no podía hacer absolutamente nada para evitarlo.
Ese terror e impotencia que experimentó el joven ruso que jugaba a ser el mafioso, es lo que podemos lograr en la mente de las personas, pero no para que sientan terror… sino para que comprendan en un instante que pueden transformar sus vidas con tu producto o servicio y lo deseen casi de forma obsesiva.
Y eso lo podemos lograr con una táctica llamada “visión” que enseñó el mejor negociador de la historia del FBI:
Jim Camp.
Esta táctica llamada “visión” la profundizó más Ben Settle para usarla en nichos de salud, por lo general.
Ben Settle lo que hacía era averiguar qué miedos tenía su audiencia.
Después obtenía alguna historia en algún foro contada por una persona que sufría el problema que él resolvía con su producto.
Y finalmente, enviaba — sin editar — esa historia a su audiencia.
Con esa historia simplemente estaba creando una visión de lo que podría suceder si su audiencia no resolvía sus problemas cuanto antes. Lo que hacemos con esto es sacar a la luz o recordarles a las personas esos miedos.
En otras palabras…
Apretamos los puntos de dolor.
Como puedes ver, la forma de sacar a la luz los problemas de las personas no es de la manera manipulativa como suelen hacer los vendedores inexpertos y novatos.
Presta atención cómo usé visión para apretar los puntos de dolor en la siguiente carta de ventas que escribí hace más de una década para vender un infoproducto sobre el VPH:
Pero no te preocupes.
Porque entiendo por lo que estás pasando.
Yo también sufrí en carne propia el VPH y las verrugas. Pero pude ponerle fin con un tratamiento natural, el mismo que encontrarás aquí.
Mira…
Al principio hice lo mismo que tú: acudí a un médico. Pero algo no me cerraba, así que comencé a investigar.
Hasta que un día…
Me encontré en un foro con una historia aterradora de una pobre chica que sufrió el horror de las verrugas genitales.
Y no creerás lo que le pasó.
A esta persona la voy a llamar Laura.
Un día, un picor en su zona íntima se transformó en un monstruo devorador de su felicidad. Lo que comenzó como una ligera molestia pronto se convirtió en una tortura infernal.
Sus partes íntimas comenzaron a llenarse de verrugas, multiplicándose con una rapidez grotesca.
Cada verruga era una invasión cruel en su cuerpo.
¡Y Las Lesiones Se Volvieron Tan Dolorosas Que Comenzaron A Arder Con Una Llama Interna Que Nunca Se Extinguía!
Pero no solo eso…
También comenzó a sentir una picazón que la hacía querer rasgarse la piel.
¡Pero cada intento de alivio solo intensificaba los dolores!
Desesperada por escapar de esta pesadilla, buscó ayuda médica. Los doctores le ofrecieron una solución que sonaba a alivio… pero que, en realidad, iba a ser una experiencia infernal.
La extirpación quirúrgica era la única opción que le quedaba.
Lo que Laura no sabía era el dolor profundo al cual este procedimiento la sumergiría.
La cirugía se realizó bajo anestesia local, pero Laura estaba consciente de todo.
La sensación de los instrumentos afilados cortando a través de su carne o el roce que se producía cuando los cirujanos rasgaban las verrugas de sus partes privadas y sensibles.
Pero el dolor postoperatorio fue lo peor.
A medida que la anestesia se desvanecía, Laura comenzó a sentir una agonía abrumadora, como si su piel estuviera en llamas. La zona donde estaban las verrugas se convirtió en una red de dolor constante, un tormento sin descanso que la sumía en un abismo de sufrimiento. Cada movimiento, cada roce, era una punzada que la hacía desear estar inconsciente.
La esperanza de alivio se desvaneció rápidamente.
A las pocas semanas…
Laura comenzó a notar que…
Las Verrugas Regresaban Y Más Agresivas Que Antes… ¡Multiplicándose Sin Control!
Las noches se convirtieron en una pesadilla de insomnio, mientras la angustia y el dolor la mantenían despierta. Su vida sexual se convirtió en un campo de minas doloroso y aterrador.
La relación con su pareja se rompió.
Y la tristeza y el aislamiento envolvieron a Laura en una profunda depresión.
Y voila…
Así usarías visión.
Como ves, no necesitas esforzarte por vender. Todo el trabajo lo hará la historia que cuentes donde darás a conocer el dolor físico, o dolor emocional, al cual ellos podrían enfrentarse si no toman acción (aunque no les digas eso de forma explícita o esto no tendrá efecto).
Y de esa forma usarías visión:
Cuentas la historia de terror de otra persona.
Y hacer esto funciona mucho mejor que intentar venderle a tu público… ya que solo estarás contando una historia.
