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Trucos para mejorar tu historia en marketing – Parte 2

Esta es la continuación de la parte 1.

Ahora seguiré con la parte 2…

Diálogos

Imagina la siguiente escena:

Cuando Carlos se enteró de la enorme multa que tenía que pagar en su negocio, se lo contó a su esposa. Ella trató de consolarlo y le dijo que juntos van a encontrar cómo juntar ese dinero para salvar el negocio.

La escena anterior no está mal. Estamos contando el problema por el que está pasando Carlos y sembrando la idea de que deberá hacer algo al respecto.

Y sobre todo, nos llama un poco la atención porque queremos saber cómo lo va a solucionar. Además, se está creando empatía al relatar la desgracia que le ha sucedido a Carlos.

Pero ahora, veamos la siguiente escena:

Después de que Carlos le explicó a su esposa lo que sucedió en el negocio, le dijo con voz temblorosa: No sé cómo vamos a hacer para salir de ésta.

Su esposa lo miró, y mientras sostenía las manos de Carlos, lo consoló diciendo: Seguramente algo se nos va a ocurrir para pagar la multa y poder proteger el negocio.

La última escena parece más vívida, ya que un diálogo permite transportar al lector a lo que está sucediendo en el relato, lo cual puede hacer más persuasiva tu historia.

Para que un diálogo funcione, debería parecer real. Para hacer real un diálogo, intenta no usar palabras que personas normales jamás usarían.

Si la esposa de Carlos hubiese respondido algo como:

Vamos a idear una estrategia para disparar las ganancias del negocio, crear una legión de superfans, y de esta forma pagar la multa para tener un éxito rotundo.

Nadie se creería ese diálogo, ya que las personas no hablan así en condiciones normales.

No vuelvas a repetir palabras o frases

Cuando termines de escribir tu historia, es recomendable que busques palabras o frases que estés repitiendo. 

Cuando digo frases, me refiero a que estás diciendo lo mismo que ya habías dicho antes pero con otras palabras.

Evita hacer eso. Podrías hacer aburrida la historia. Y más larga de lo que debería ser. 

Recuerda que una de las funciones de la historia es persuadir. Y si aburres a tu público, será difícil que puedas persuadirlo.

Así que, te recomiendo que aquí sigas el consejo de Stephen King: después de escribir tu historia, borra el 10% del texto. Busca qué palabras o frases están de más, y si es necesario, reescribe oraciones. Y así eliminas el 10% del texto.

Partes Irrelevantes

Esto es parecido a lo que ya dije. Si existen partes en la historia que no aportan nada importante a la trama, deberías eliminarlas. Por lo general son aquellas partes que son irrelevantes a la meta del héroe.

Supongamos una historia donde el héroe (una mujer) quiere adelgazar para poder usar su vestido de novia el día de su boda.

Imagina que incluyo una escena donde ella se encuentra con su ex novio después de haber adelgazado y de haberse casado.

Y que al verla tan delgada, su ex novio se arrepintió de haberla dejado porque ahora está mucho más atractiva, pero está casada.

Incluir una escena así no tendría mucho sentido. Su meta no era adelgazar para que su ex vuelva a sentirse atraído hacia ella.

Su meta era adelgazar para poder usar su vestido de novia y salir delgada en todas las fotos. 

Por lo tanto, no sería necesario incluir esa parte, y sólo estarías haciendo la historia más larga de lo necesaria… y aburriendo a las personas.

Contrarreloj

Poner un tiempo límite para que tu héroe pueda lograr su objetivo te permitirá introducir más conflicto a la historia, ya que ahora el héroe deberá hacer lo imposible para alcanzar su meta.

Y por supuesto, esto último hará tu historia más persuasiva.

Hay muchas películas que han usado esta táctica para provocar más tensión en la historia. Y para que el espectador se pregunte si el héroe realmente podrá cumplir con su misión. Esto pasa, por ejemplo, en Armageddon (con Bruce Willis), donde los protagonistas tienen un límite de tiempo para hacer pedazos el gran asteroide que se acerca a la Tierra para desaparecer toda la vida para siempre y convertirnos en fósiles.

¿Recuerdas el ejemplo del dueño de un negocio al que le acababa de llegar una multa carísima casi imposible de pagar?

Si a esa historia le añadimos que el héroe debe pagar la multa en menos de 2 meses, haremos la historia mucho más interesante (y más persuasiva). 

Al haber introducido el límite de los 2 meses, cautivará más el interés del público porque querrán saber cómo pudo juntar el dinero en tan poco tiempo.

Curiosidad

Cuando leemos una historia, buscamos que nos entretengan. Nos gusta el misterio. 

Queremos seguir leyendo para tener que dar vuelta la página. No queremos que nos den toda la información servida a la primera.

Con esto último quiero decir que nunca expliques en las primeras oraciones todo lo que ha sucedido. No entregues todo tan rápido.

Veamos un ejemplo. Considera lo siguiente:

Cuando empecé a hacer negocios por internet, fracasé en intentar vender infoproductos.

Ahora compara eso con esta escena:

Me levanté para mirar a través del cristal de la ventana.

Y pude ver mi fatigado rostro en su reflejo.

Y en ese momento me pregunté cuándo mi vida iba a cambiar. 

Me volteé a mirar hacia mi escritorio, lleno de papeles, seguro algunos ya no servían.

Alcancé a ver en uno de ellos:

  • Objetivo para dentro de un año: ganar 1000 dólares mensuales en internet con mi negocio de infoproductos.
  • Objetivo para dentro de dos años: ganar 10 mil dólares mensuales.

Sonreí…

Pensando en lo ingenuo que fui hace 12 meses cuando lo escribí. 

Me senté en mi viejo sofá para descansar un rato después de varias horas de trabajo.

Sentía dolor en todos los músculos de mi cuerpo, como si los hubiese trabajado en el gimnasio. Aunque no había hecho ejercicios. 

Y allí, sentado en mi sofá, me pregunté:

¿Cómo puede ser que haya llegado a esta situación? ¿Y cómo hago para salir?

Pensaba en mi negocio de bajar de peso, donde vendía el libro digital de otra persona como afiliado, un infoproducto que costaba USD 47.

Y me preguntaba por qué las personas no estaban comprando lo que vendía.

Mis ventas rondaban solo los cien dólares mensuales. Si no hubiese tenido los trabajos que realizaba como freelancer, no sé qué hubiese hecho.

Ésta no es la vida que esperaba tener cuando empecé mi negocio por internet, pensé.

Asumo que notas la diferencia entre ambos ejemplos. 

En el segundo ejemplo, mantengo la curiosidad del lector y hago que se pregunte por qué estoy en esa situación. Y para saberlo, no tendrá otra opción que seguir leyendo.

Anticipación

Una forma de lograr que nuestro lector siga leyendo nuestra historia, es manteniéndolo constantemente adivinando qué es lo que va a suceder.

Quizás pienses que es lo mismo que la sección anterior donde expliqué cómo provocar curiosidad. Pero no lo es.

La sección anterior trata sobre no revelar todo a la primera. En cambio, en esta sección lo que intento transmitir es que hagas que el lector intente adivinar qué sucederá después.

Veamos un ejemplo. Yo podría decir:

Cuando me encontré con María, me dijo qué sabía y qué no sabía sobre ecuaciones. Me sorprendí cuando noté que no sabía absolutamente nada.

La frase anterior no genera nada. No hace que el lector intente adivinar qué sucederá después.

En cambio, analicemos esta frase:

Cuando me encontré con María y me explicó lo que sabe sobre ecuaciones, en ese momento me di cuenta que después de tantos años de explicar matemáticas, por primera vez no sabía lo que debía hacer.

¿Cómo iba a hacer para explicarle todo lo que debía saber en tan solo 2 semanas?

Como ves, en este segundo ejemplo estoy creando anticipación. Dejo que el lector intente adivinar qué es lo que va a suceder.

Esto también lo puedes hacer dando información al lector que el héroe todavía no conoce. Seguro has visto esto en muchas películas.

Quizás el héroe es traicionado y él todavía no lo sabe. Pero nosotros sí lo sabemos y queremos saber cuál será su reacción y cómo actuará después de enterarse.

O quizás el protagonista es un vampiro bueno y su novia todavía no lo sabe. Y queremos saber cómo reaccionará ella cuando se entere.

O quizás el héroe vivió — desde que nació — en un gran estudio de televisión con todos actores y nunca lo supo. Pero nosotros sí lo sabemos.

Esto último sucede en The Truman Show, donde el protagonista interpretado por Jim Carrey está literalmente encerrado con otros actores y piensa que es libre y que está tomando sus propias decisiones (como la mujer con la cual se casó), pero en realidad son tomadas por el estudio de televisión. Y el espectador de la película estuvo esperando el momento en que el protagonista se diera cuenta finalmente que estaba encerrado y que su vida era en realidad una mentira.

Si puedes hacer esto en tu historia, vas a provocar que tu lector comience a anticipar qué sucederá cuando el héroe se entere. Y por lo tanto, harás la historia más interesante.

Estos fueron algunos trucos para cautivar más con tu historia y para mejorarla.


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Juan Schukin