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Trucos para mejorar tu historia en marketing – Parte 1

Para escribir una buena historia, no necesitas haber estudiado una carrera de escritor. 

O tener un gran vocabulario.

O saber cómo usar palabras complicadas. 

De hecho, si tu marketing o negocio apunta a las masas, deberías intentar escribir lo más sencillo posible, porque quizás algunas personas no entiendan lo que intentas transmitir.

El legendario copywriter Eugene Schwartz, por ejemplo, usaba palabras sencillas al escribir sus cartas de ventas porque los productos que vendía iba dirigido a las masas.

Sin embargo, esto último no significa que debas hacer lo mismo si tu intención no es venderle a las masas. Si tu público es más intelectual, puedes usar palabras más complicadas, si las necesitas.

Aún así…

Creo que la historia debería ser fácil y rápida de leer. Y sin necesidad de hacer pensar demasiado al lector sobre lo que estás intentando transmitir. 

El lector debería captar rápidamente lo que está sucediendo en la historia.

Debe ser como una película. Cuando miras una película, no necesitas pararte a pensar en cada escena para poder entenderla. Las escenas ya de por sí te están diciendo lo que está sucediendo en la película.

Ahora que dejé en claro lo anterior, hay ciertos elementos que puedes introducir en tu historia para hacerla más interesante ante el lector. Y también algunos trucos que se utilizan en Hollywood para cautivar al público con la historia.

Vamos a verlos…

Los tiempos verbales

¿Cómo usar los tiempos verbales?

¿Debemos contar nuestra historia en tiempo presente o tiempo pasado?

En realidad, no existe una regla estricta sobre el tiempo que debemos usar en nuestra historia.

Algunos recomiendan que empieces contando tu historia en pasado y después de dos o tres párrafos pases a tiempo presente. 

Esto supuestamente hace más vívida la historia, transportando al lector a lo que está pasando en tu relato.

Aquí tienes un ejemplo:

La doctora se río en mi cara.

¡No hay ninguna cura para la artritis!, dijo ella mientras se reía.

Yo estaba en el hospital. Ese martes estaba allí porque tenía uno de mis tobillos muy inflamados.

Había empezado a inflamarse unos meses atrás.

En ese entonces no me estaba muriendo… pero ya no aguantaba más el dolor en mis articulaciones.

Me costaba mucho caminar y parecía que alguien me hubiese serruchado el tobillo izquierdo.

Como puedes ver, he escrito la historia en pasado. Y ahora dejo de usar el pasado y salto al presente:

¿Estás segura que no hay algún error?, le pregunto a la doctora.

No hay ningún error, me responde señalando los estudios. La articulación del tobillo está muy inflamada por la artritis. Me resulta extraño que haya venido recién ahora por su problema.

Es en ese momento cuando le pregunto si es posible curar la artritis y ella se ríe a carcajadas.

Pero… ¿cómo desinflamo el tobillo?

Simplemente debe tomar unos remedios y podrá controlar la enfermedad, me responde ella.

¿Y una vez que la inflamación desapareció puedo dejar los medicamentos?

La doctora me sonríe y dice: No, los remedios son de por vida. La artritis dura toda la vida.

En ese momento siento que el mundo se me está viniendo abajo.

Esto deberías hacerlo como más te guste.

Algunas personas prefieren siempre contar toda la historia en pasado, ya que así estamos acostumbrados a escuchar las historias. El pasado es el tiempo narrativo más clásico.

Además, la mayoría de las novelas están escritas en pasado (aunque, por lo que tengo entendido, cada vez más novelas están empezando a escribirse en presente).

El tiempo que deberías utilizar para tu historia depende de ti. Depende de cuál te parezca más fácil para escribir.

Podrías empezar en pasado y después saltar al presente. O puedes escribir directamente todo en pasado.

Detalles y sentimientos

Cuando contamos una historia, tendemos a resumir las escenas.

Pero hay un problema con resumir la historia. Todos nosotros cuando leemos una historia, tendemos a formarnos imágenes en nuestras cabezas sobre lo que estamos leyendo.

Mientras más vívida sea una escena, mejor podremos formarnos una imagen de lo que está sucediendo. Por lo tanto, más persuasiva será esa historia. Y tendremos una imagen más clara del héroe y el lugar donde se encuentra.

Si logras dar suficientes detalles sobre tu héroe, a tu audiencia le resultará más fácil identificarse con él. 

En cambio, mientras menos detalles des sobre tu héroe, menos impacto tendrá este personaje sobre tu público.

Para que veas una diferencia entre dar o no detalles, veamos un ejemplo en el nicho de ganar dinero.

Considera la siguiente escena:

Mientras estaba con mi hijo Leo en la cocina, recibí un email diciendo que había sido despedida. Me asusté tanto que pensé que se me salía el corazón. ¿Y ahora qué iba a hacer?

La escena anterior podríamos decir que es un resumen. No se da ningún tipo de detalle. Y por lo tanto no causará gran impacto en el lector. 

Ahora considera esta otra escena:

Estaba allí sentada en mi cocina, sola con mi hijo de 10 años. Los platos todavía sucios con salsa sobre la mesa después de haber almorzado con mi hijo Leo.

Mientras estoy allí, leyendo ese email a través de la pantalla rota de mi celular, siento a mi corazón latir con fuerza en mi pecho, mi boca se seca y puedo notar que empiezo a sudar.

Mis pensamientos se salen de control cuando me doy cuenta de qué tan desprevenida estoy para volver a encontrar trabajo en esta economía.

Y cuán fácilmente Leo y yo podríamos encontrarnos literalmente en la calle… viviendo de limosnas y de la caridad de nuestros vecinos.

La peor parte, después de haber leído ese email, es simplemente no saber qué va a pasar con mi futuro laboral… a quién acudir para que me contrate a esta edad… y cuánto tiempo estaré sin trabajo.

Como seguramente puedes notar, esta escena está llena de detalles y por lo tanto es mucho más vívida que la anterior.

Una escena así te ayudará a cautivar y persuadir a tu audiencia. Con un relato como éste, podemos sentir empatía por el personaje y querremos saber cómo seguirá su desagradable situación.

No tienes que matarte pensando cómo describir tus escenas. Simplemente utiliza unas pocas descripciones. Quizás 2, 3 ó 4 descripciones por personaje, lugar o acción.

Además de describir las escenas, si es posible describe también los sentimientos. 

Describe cómo se siente el héroe. Qué tan mala es su vida cuando comienza la historia. Lo que siente cuando pasa por la transformación que vendrá más adelante.

En el ejemplo anterior, una de las formas en que usé los sentimientos es así:

Mientras estoy allí, leyendo ese email a través de la pantalla rota de mi celular, siento a mi corazón latir con fuerza en mi pecho, mi boca se seca y puedo notar que empiezo a sudar.

Otra ventaja de utilizar las descripciones, es que con ellas podemos hacer que el lector llegue a sus propias conclusiones, en vez de decirlo nosotros directamente. 

Cuando el lector llega a sus propias conclusiones, la historia tiene un mayor impacto.

Por ejemplo, en la escena anterior resumida, había dicho:

Mientras estaba con mi hijo Leo en la cocina, recibí un email diciendo que había sido despedida.

Pero en vez de ser tan directos, podemos describir lo que está pasando para que el lector llegue a sus propias conclusiones, como hice con la escena más completa:

Mis pensamientos se salen de control cuando me doy cuenta de qué tan desprevenida estoy para volver a encontrar trabajo en esta economía.

Y cuán fácilmente Leo y yo podríamos encontrarnos literalmente en la calle… viviendo de limosnas y de la caridad de nuestros vecinos.

La peor parte, después de haber leído ese email, es simplemente no saber qué va a pasar con mi futuro laboral… a quién acudir para que me contrate a esta edad… y cuánto tiempo estaré sin trabajo.

Como ves, en ningún momento menciono de forma literal que fue despedida. El lector deberá sacar sus propias conclusiones para darse cuenta.

Continuaré con la parte 2 de este artículo en otro momento.


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Juan Schukin