La siguiente lección…
Es algo que deberías aplicar en tu negocio para crear fans de tu marca y de tus productos.
Y esto…
Es algo que hacen algunos vendedores exitosos, algunos (pocos) influencers del humo… y también las series o sagas de películas.
Como la serie “Arrow”.
En “Arrow”…
El personaje dice constantemente a cada villano:
“¡Le has fallado a esta ciudad!”
Aunque suena mejor en inglés.
Y te sugiero que hagas lo mismo.
No…
No sugiero que grites una frase como esa a tus seguidores (salvo que quieras que no vuelvan nunca más a tu negocio).
Estoy sugiriendo otra cosa.
Es un concepto que pocos dominan.
El concepto del cual hablo…
Se llama Worldbuilding.
El worldbuilding es básicamente la creación de “mundos” (no necesariamente de forma literal)… que muchos guionistas y novelistas deben llevar a cabo para escribir sus historias… y es algo que algunos emprendedores han hecho para crear sus imperios… ya sea consciente o inconscientemente.
Lo han hecho Walt Disney.
Lo hizo Stan Lee.
Lo hizo Nintendo.
Y es algo que podemos hacer todos nosotros para vender nuestros productos y crear superfans de nuestra marca.
De hecho…
He visto hacerlo a unos pocos influencers del humo.
Y es que…
Uno de los pilares del worldbuilding es crear tus propias palabras o frases.
Probablemente has escuchado:
“Masivo bro”
“Plebeyos”
“Panza” (burlándose de otros)
Sin embargo…
No creo que estos payasos conozcan el término worldbuilding. Es muy probable que hayan visto a otros crear palabras o frases y dijeron:
“Mmm… si a él le funciona… entonces yo también lo voy a hacer”.
En definitiva…
Hacer worldbuilding en tu negocio implica hacerlo único.
De hecho…
Es por esa misma razón que siempre identifico cuando me están copiando. Porque mi contenido es muy obvio.
Es decir…
Mi contenido está intrínsecamente asociado a mí y a mi personalidad.
En otras palabras…
Solo un idiota que no sabe lo que está haciendo me copiaría (y he visto que hay unos cuantos).
Todos se darían cuenta.
Es más…
Esa es una de las ventajas de hacer worldbuilding: los perdedores o imitadores se delatan por sí solos cuando te copian.
