No escribas solo por escribir.
Mira…
Estoy en una lista de un copywriter bastante joven porque quería saber sobre qué escribía. Y sus emails necesitan mejorar bastante.
Sus emails no tienen:
(1) Un concepto claro de lo que quiere decir.
(2) Una conexión clara entre lo que escribe y el producto que ofrece al final.
(3) No hay conexiones entre párrafos.
De hecho…
Si quieres evitar el punto 1…
Escribe más texto y explica todo lo que debas explicar para que se entienda. Y después puedes corregirlo y aplicar la regla de Stephen King:
Eliminar el 10%.
Eso hace King con sus novelas.
El objetivo es eliminar todo el texto de relleno que no aporta nada a la historia. Texto que al eliminarlo no afectará a la trama principal.
Sin embargo…
También está el problema #2.
He visto que muchos fallan en eso.
Y lo digo por esto:
En otra lista, un copywriter una vez envió a sus suscriptores un email contando cómo un ladrón “profesional” siempre se salía con la suya con sus robos. Contó cómo entraba a las joyerías para hacerse pasar por un cliente.
¿El objetivo?
Estudiar el lugar.
Y después robar todo.
Bien.
Qué linda historia.
Y al final escribe algo como:
“Por cierto… hablando de robos: estoy por abrir mi suscripción donde vas a poder robar toda la información que quieras sobre copywriting”.
Y tú te quedas pensando:
¿Y la historia del ladrón?
¿Cuál fue el objetivo de esa historia?
¿Solo para decirme: “puedes robar mi información”?
Si vas a contar una historia…
Debes poder conectarla con tu producto o servicio de tal manera que tenga sentido.
Por esa razón…
Siempre lo mejor es que esa historia deje un tip a tus suscriptores. Y si ellos quieren profundizar más o si quieren que tú los ayudes con tu servicio, para eso está el llamado a la acción al final.
