Ejemplo de la Temática del Rescate para Vender por Internet

El siguiente es un ejemplo que encontré en la página web terojodetox.com. El personaje de esta historia intenta recuperar su figura de antes y que la había perdido a causa de un embarazo.

La historia es así:

La venenosa culebra roja estaba mirándome directo a mis ojos. Sostuve el aliento. No me moví un centímetro. Estaba petrificada. Recordé estar pensando:

“¿Por qué arriesgué mi vida por esta taza de té?”

Pensé que mi vida estaba a punto de llegar a un final muy repentino y doloroso.

La serpiente estaba chasqueando su lengua hacia mí. Sacudió su cola. Fue entonces que saltó…

Cuando desperté, estaba rodeada por una tribu africana. Estaban tocando extrañas melodías que yo jamás había escuchado antes. Algunos de ellos me estaban cuidando.

Finalmente, el Chamán de la tribu me dio la taza de té que cambiaría mi vida para siempre.

Hola, soy Liz Swann Miller.

Como profesional experta en pérdida de peso, estaba avergonzada y frustrada por el peso que había ganado después de un dificultoso y complicado embarazo. Sin importar las técnicas probadas que haya aplicado, no podía librarme de los kilos y de esa obstinada y excesiva grasa.

Me sentía como una extraña en mi propio cuerpo, atrapada en un caparazón que ni siquiera podía reconocer. La peor parte es que parecía que no podía hacer nada para recuperar mi vida normal.

Estaba decepcionada y avergonzada y más sola como nunca antes había estado. Me sentía completamente indefensa.

Todo eso cambió cuando tomé un avión hacia África y descubrí el delicioso té que me hizo quemar la grasa del cuerpo de manera rápida y fácil, sin sentir hambre.

Ahora, debes leer este artículo completamente hasta el final porque, hoy voy a entregarte esta revolucionaria y antigua receta.

Esta receta me condujo a la pérdida de grasa que cambió mi vida. He bajado 7 kilos en tiempo récord. Luego seguí perdiendo 14 increíbles kilos extra.

Eso es más de 20 kilos perdidos y todo gracias a una bebida fácil, natural y milagrosa.

Todo fue gracias a una extraña leyenda que me había contado un compañero de estudios sudafricano durante un intercambio universitario cuando era joven, una historia que contaba sobre un delicioso té rojo descubierto por una tribu en Kenia en el remoto desierto que lo bebía para detener la sensación de hambre.

La leyenda decía:

“Un Chamán africano poseía una antigua receta para preparar un delicioso té rojo tan poderoso que producía una ilimitada energía en quien lo tomara —sin sentir sed y sin hambre.”

Esto sonaba loco e inmediatamente me sentí absolutamente desesperada para descubrir la verdad. ¿Podría este té rojo realmente hacer que alguien nunca sintiera hambre?

No puedes comprar esta mezcla de té en la tienda porque todavía es un secreto. De hecho, yo soy la primera persona en América en traerlo de África y si no hubiese salido viva de la jungla, hoy no estarías oyendo sobre esto.

Puedes beber este té para desintoxicar tu cuerpo y sacarte de encima 5, 10, 15, 20, 25 kilos o más, como lo he hecho yo. La diferencia en mi cuerpo fue realmente sorprendente. He perdido 10 Kilos en unas pocas semanas.

Después de años de lucha, finalmente había encontrado la solución que estaba buscando. No más dietas fracasadas. No más culpa o remordimiento.

Con cada kilo que perdía, estaba más feliz. Un paso más cerca de mi “yo” anterior. ¡Entraba nuevamente en mis jeans ajustados!

Puedes verme definitivamente sonriendo, más esbelta de lo que estuve en años —justo en esta foto del último domingo en una barbacoa familiar.

Sin el poder quemador de grasas de este misterioso té, no puedo imaginarme dónde estaría hoy. Me salvó la cordura, me salvó la salud y lo mejor de todo, salvó mi matrimonio. Esto ha cambiado mi vida por completo.

Es por eso que estoy tan emocionada de darte esta receta secreta de té rojo responsable de eliminar 20 kilos en un abrir y cerrar de ojos.

Verás, mi último embarazo me pasó factura. Después de múltiples complicaciones me pusieron en reposo prolongado. Malgastaba el 80% de mi día inmóvil en una cama y me vi forzada a renunciar a la vida activa que tanto amaba.

¿Puedes imaginarte estar atrapado en un cuarto por semanas y semanas? ¿Impidiéndote continuar con tus pasatiempos, tus pasiones y con todo lo que verdaderamente te conecta con la vida? Ese era mi mundo.

Me convertí en perezosa. Me sentía cansada todo el tiempo. Desarrollé placer por los dulces y perdí absolutamente el control de mi peso.

Honestamente me sentía disgustada conmigo misma, y aunque mi esposo fue un gran apoyo diciéndome que no le importaba cómo lucía, en el fondo yo sabía que ya no se sentía atraído físicamente por mí. Yo ya no era la persona de quien se había enamorado.

Finalmente, entendí que era hora de hacer un cambio y decidí enfrentar el desafío. A regañadientes me subí a la balanza y para mi disgusto, vi que había aumentado 20 kilos.

No lo podía creer. Sabía que mi peso se me había ido de las manos, pero no tenía idea que era tanto. No podía enfrentar el mundo. Me volví a la cama y pasé el resto del día llorando a lágrima viva.

Si tú alguna vez has aumentado muchos kilos de peso y sentiste que tu cuerpo estaba fuera de control, sé cómo te sientes. Realmente puedes sentirte impotente y sin esperanzas. Afortunadamente, sé que hay una solución que funciona porque yo lo he logrado gracias a esta receta y además es rápida, fácil y sabe exquisita.

Lo mejor de todo, he perdido cada uno de esos obstinados 20 kilos… ¡para siempre!

Por eso, podrás entender por qué estaba tan deseosa de volar hacia África e internarme en la jungla para descubrir esta misteriosa receta.

Recuerda, nada funcionaba para mí hasta que encontré esta receta antigua de té rojo que detiene el hambre y extermina las células grasas.

En este preciso momento te estarás preguntando por qué nadie ha escuchado antes sobre este té.

La respuesta es increíblemente simple.

De hecho, la tribu entera llegó a pensar que yo estaba loca cuando les dije que quería perder peso. No es parte de su cultura preocuparse por perder peso así que ni siquiera se dieron cuenta de que estaban guardando un secreto que todos en mi país morían por tener en sus manos.

Antes de darte la receta del té rojo, me gustaría compartir contigo los desgarradores detalles de mi aventura africana en la vida real y cómo la búsqueda del té rojo “quita hambre” restauró mi salud, revitalizó la intimidad en mi matrimonio y en más de una ocasión, casi me muero del susto.

Todo comenzó cuando mi esposo y yo reservamos un vuelo a África, siguiendo el rastro de este antiguo té rojo.

Lo más increíble de todo fue que no solo encontré esta receta del té rojo “quita hambre” de este chamán africano, sino que también esta receta tiene la acción de reducción de grasas más notable que he descubierto en 15 años de viajar por el mundo como investigadora.

He visto algunos resultados de pérdida de grasa realmente alucinantes, pero este té rojo es, con mucho, la cosa más impresionante e increíble que he descubierto.

También descubrí que estos 5 ingredientes únicos del té rojo están científicamente probados para engañar a las células de grasa rebeldes para que se abran, obligarlas a liberar la grasa y limpiar años, si no décadas, de grasa no deseada.

Lo cierto es que este té ha cambiado mi vida. Antes de descubrirlo, me sentía cansada, frustrada y realmente sin esperanza todo el tiempo.

Estaba siempre hambrienta. Anhelaba alimentos y bebidas azucaradas. Estaba teniendo problemas para tratar de mantener mis niveles de azúcar en la sangre.

Si bebía un par de tazas de café para despertarme, me sentía nerviosa y acelerada. Inclusive si había dormido 8 horas completas por la noche, me sentía necesitada de una siesta a las 2 de la tarde.

Cuando escuché este bizarro rumor sobre el té rojo para detener el hambre, estaba en mi peor momento. Tenía más de 20 kilos de sobrepeso.

Así que comprenderás por qué estaba tan extremadamente ansiosa por encontrar algo más. Sabía que, si podía controlar mi hambre con él, podría perder el peso que deseaba fácilmente.

Es por eso que me sentía tan ansiosa, incluso desesperada, que estaba dispuesta a volar hasta África para descubrir si esta leyenda era cierta.

Después de llegar a la remota aldea africana donde comenzaríamos nuestro viaje, las primeras dos noches fueron horribles.

Sentí cómo el intenso calor de África me sofocaba. Estaba tan increíblemente caluroso que apenas podía respirar. Inclusive estaba al borde de desvanecerme cuando nuestro traductor nos dijo que… ¡al final de nuestro viaje se pondrá aún más caluroso!

Me despertaba sudorosa, cubierta de picaduras de mosquito y me sentía horriblemente mal. Las temperaturas diurnas llegaban a más de 50 grados y había muy poca sombra.

Si conseguía encontrar un poco de sombra para sentarme, gruesos enjambres de moscas negras mordedoras me atacaban brutalmente.

Al final del viaje, estas desagradables moscas negras habían adquirido un especial gusto por mí y estaba cubierta de manchas rojas que picaban como loca.

Y esto fue de mal en peor… mucho peor.

Cuando finalmente estábamos cerca de la remota tribu que guardaba la receta del té rojo, nuestro guía nos mostró el camino que teníamos que subir, que era el único camino ascendente.

Era el camino más empinado y peligroso que jamás había visto en mi vida. No podían haber sido menos de 15 pisos de rocas sinuosas y dentadas, todo trazado por una sola enredadera verde tan gruesa como mi brazo.

Para empeorar las cosas, tenía comezón, estaba agotada y estaba luchando por mantenerme en pie.

Nuestro guía pegó un salto hacia el camino. “¡Es fácil!”, gritó por encima de su hombro mientras se subía por el sendero usando una espesa enredadera verde.

Yo, por otro lado, me quejaba, con excusas para darme la vuelta. Al mirar hacia mi esposo, vi un rayo de esperanza. Esperaba que hubiese algo esperándonos a ambos por esa colina. Esperaba que eso acabara y salvase nuestro matrimonio.

No podía pegar la vuelta. No esta vez.

A medida que subíamos y subíamos las colinas, mis músculos ardían y mi cuerpo dolía. ¡Nunca me había esforzado tan duramente en mi vida!

Finalmente, a punto de colapsar por la extenuación, tuve que tomar aliento. Ese fue el momento en el que la gigante serpiente roja decidió tomarme como su cena.

Se dio cuenta de que no estaba en condiciones de escaparme. Mi esposo trató de tirarle una roca, pero lo único que logró fue enfurecerla aún más. Sacudió su cola y me miró directo a los ojos.

Se abalanzó sobre mí, todo se volvió negro y lo último que recuerdo fueron sus enormes colmillos brillando bajo el sol africano.

Cuando desperté, lo que para mí parecía una vida entera, estaba rodeada por caras que no reconocía. Busqué en todas ellas una respuesta, pero ellos sólo respondían en un lenguaje que sonaba antiguo y que no podía reconocer.

Fue en ese momento que vi a mi marido y el guía abriéndose camino entre la muchedumbre y una ola de alivio cayó sobre mí. Traté de ponerme de pie, pero estaba todavía muy débil.

El guía me dijo que después del ataque de la gigante serpiente, mi marido saltó sobre el reptil solo con sus manos, lo agarró por la mitad y, después de una lucha intensa, lo tiró por sobre el borde del acantilado. Fue por lejos la cosa más valiente que jamás había visto, me dijo el guía con una sonrisa.

Miré a mi marido y él me miró. Compartimos un momento que jamás olvidaré. Fue entonces que comprendí que debía mejorarme. Por mí misma y por él.

Entonces uno de los aldeanos me trajo una taza llena con el té por el cual había viajado tanto para beber.

Después de probarlo, supe que había valido la pena el viaje. Desde el instante en que comenzó a atravesar mi cuerpo, pude sentir cómo energizaba mis células, inyectándome nueva vida en cada miembro.

Mi agotamiento se esfumó casi al instante y me sentí renovada, revitalizada y lista para enfrentarme al mundo.

Este té rojo fue increíblemente refrescante, y durante los muchos días que lo bebí nunca tuve hambre.

Esta bebida común del pueblo eliminó por completo mi adicción a los refrescos azucarados. Aparte del agua, era la única bebida que bebían los aldeanos. Lo cual, me dijeron, era la razón por la cual las mujeres eran tan esbeltas.

Después de unos días de estar tomando este té, me di cuenta que estaba sudando menos.

Mi respiración era más ligera y fácil, a pesar del intenso calor africano, el cual muchas veces rozaba inclusive los 65 grados.

A pesar de ello tuve que escalar una maciza colina todos los días para llegar a la aldea. Definitivamente tenía más energía como nunca antes.

Comencé también a dormir mejor, levantarme descansada, fresca y totalmente dispuesta para enfrentar el nuevo día.

Inclusive comencé a sentirme más relajada y calmada (a pesar de tener que luchar con todas esas moscas).

Pensaba más claramente, me sentía más fuerte y finalmente viendo el mundo como debía ser visto. Mi estrés había prácticamente desaparecido y la ansiedad que usualmente plagaba mi vida se había ido completamente.

Finalmente era feliz. Lo mejor de todo, mi excesivo peso se estaba yendo de mi cuerpo.

Día tras día, veía cómo me volvía más esbelta, fuerte y, lo más importante, sin sentir esa urgencia por comer a pesar de que estaba quemando calorías a un ritmo explosivo.

De hecho… ¡perdí casi 10 kilos!

Ese té rojo obligó a mi cuerpo a perder esa frustrante grasa. Fue entonces cuando supe que no estaba loca por hacer este viaje a África. De hecho, fue la mejor decisión de mi vida.

Más importante aún, tuve que traerme este secreto conmigo para poder compartir su poder transformador con personas como tú.

Ahora… he aquí las malas noticias:

Los aldeanos protegían la receta del té rojo y la valoraban como si se tratara de oro puro.

Era una parte sagrada de su forma de vida y no solo a cualquiera se le permitía descubrir sus misterios. Solo los verdaderamente iniciados podrían aprovechar su poder.

Le pregunté a Rose, mi nueva amiga del pueblo, si amablemente nos daría la receta.

Ella dijo: “Lo siento, pero no puedo darte la receta. Solo el Chamán de la aldea puede hacerlo. Solo él tiene el poder de confiarte la antigua receta.”

Para llegar a este Chamán, el camino una vez más iba a ser traicionero. Tuvimos que caminar por quince millas y subir un camino aún más pronunciado a varios cientos de pies de altura.

Allí, en el borde del acantilado más alto, es donde pude encontrar al Chamán del pueblo

Lo peor de todo, era que el sendero no estaba cubierto por árboles y el sol hirviente casi nos derretía, así que Rose nos dijo que la única forma en que podríamos sobrevivir a la caminata era viajando en la frescura de la noche.

Ahora, seré honesta contigo. Caminar a través de la mata africana en la plena oscuridad, rodeados de leones, panteras, hienas, docenas de especies de serpientes venenosas y arañas, fue lo más aterrador que jamás haya vivido. Después de todo, ya había tenido un encuentro con la muerte. ¡Estaba segura de que no quería otro!

Pero me sentí obligada a continuar. Sabía que esta receta cambiaría las vidas de miles. Traería esperanza a tantas personas que estaban perdidas, confundidas y buscando desesperadamente una salida a un estilo de vida que no solo no era saludable, sino que probablemente ese estilo de vida, a la larga, acabaría matándolas.

Después de experimentar los increíbles efectos de este té mágico de primera mano, supe que no me iría de este continente sin él.

Aun así, tenía miedo. Quince millas es un camino muy largo especialmente en el campo oscuro con solo unas pocas antorchas de luz.

¿Qué podía hacer? ¿Renunciar? No lo creo.

Después de varias horas y unas doce millas de caminata constante, me estaba cansando. El aire húmedo, la oscuridad envolvente y el agotamiento del difícil camino me alcanzaron y, tras un paso en falso, tropecé.

Caí de lado en un agujero arenoso y húmedo. Después de luchar para levantarme y fallar, comenzó el pánico. Me estaba hundiendo, y me estaba hundiendo rápidamente.

Uno de nuestros guías estaba cerca y rápidamente se apresuró. Intentó sacarme. ¡Pero la fuerza de la succión era demasiado!

Luego desapareció de vuelta entre los arbustos. ¿Estaba huyendo? ¿Así era como todo terminaría para mí? ¿Asustada, sola y literalmente tragada por las arenas africanas?

Luego el guía emergió de los árboles otra vez, sosteniendo un gran manojo de palos y ramas. Los colocó frente a mí en la parte superior de la arena en un camino que salía de la trampa mortal…

“¡Ahora! ¡Sal de ahí! ¡Es la única forma!”

Empujé hacia abajo en el camino que se abría delante de mí, con todas mis fuerzas. Me esforcé, grité, y trabajé con todo mi ser.

Finalmente, salí de una muerte segura solo por pura fuerza de voluntad. Una vez que salí de ese pozo mortal, el guía me agarró del brazo y me arrastró a un lugar seguro.

“¡Un mal lugar para caer!”, se rio. “¡Arenas movedizas!”

Y seguía riéndose.

Yo, en cambio, no me estaba riendo. Mis piernas temblaban. Estaba agotada. Después de mi segundo roce con la muerte, estaba aterrorizada. ¿Realmente vale la pena arriesgar mi vida por esta receta?

Entonces fue cuando tomamos un descanso. Los aldeanos nos sirvieron un poco de té rojo mientras descansábamos.

Sabía delicioso. Me detuvo el hambre y me dio la energía para continuar, incluso después de caminar kilómetros y enfrentar una muerte casi segura.

Degustar el té de nuevo me convenció de que no estaba loca. Debía obtener esta receta. Además, estaba muy cerca de obtenerla. Tenía la fuerza y las energías repuestas. Después de todo, ¡mira lo lejos que había llegado!

Después de algunas millas más, por fin habíamos llegado.

A medida que llegábamos a la casa del chamán, un crujido constante y rítmico resonaba sobre el acantilado. Vivía en una choza solitaria adornada con una variedad de esculturas, herramientas y hierbas. Cuando finalmente salió de la tienda, nos miró a todos con una intensidad que nunca había visto antes.

Inmediatamente nos inclinamos en señal de respeto. Uno por uno le ofrecimos nuestros tradicionales regalos en un ritual ceremonioso, tal como nuestros guías nos habían enseñado a hacer antes que llegáramos.

Uno por uno todos nos encontramos con su mirada estoica e indiferente. Fue entonces cuando Rose le dijo al Chamán el por qué estaba aquí y para qué había venido.

Cuando vi su reacción, sin embargo, no necesité un traductor para darme cuenta lo que estaba diciendo.

¡Se negó a darme la receta!

Estaba destrozada. Todo mi sacrificio, todo mi trabajo para llegar a este punto, fue en vano. ¡Arriesgué mi vida para llegar aquí!

¿Iba a regresar con las manos vacías? ¡Me negué a eso!

Así que le conté al chamán acerca de todo por lo que había pasado, las innumerables millas que había recorrido, la caminata agotadora hacia la aldea, el ataque de la víbora mortal y las arenas movedizas. Rose trató de sostener bien la traducción y comparó mi entusiasmo con el suyo.

Cuando finalmente terminé de relatar nuestra odisea, clavó su mirada en mis ojos durante lo que me pareció una eternidad, su rostro sin emociones y en blanco, pero sus ojos buscando.

De repente, el chamán se rio. Fue una risa sorprendentemente alegre. Hizo un gesto para que me acercara.

Puso un cuenco antiguo en mis manos con hojas rojas secas, gritó hacia el vacío sobre el acantilado y trazó una especie de símbolo sobre mi cabeza.

Ante eso, el Chamán se apartó de nosotros y comenzó a moler hojas rojas nuevamente con ese mismo ritmo constante, dejando el cuenco de ingredientes en mi mano.

Mientras caminábamos por el sendero, Rose se detuvo y me llevó aparte. Me susurró al oído: “Hay una razón por la que estamos en un acantilado.”

¿Estaba a punto de ser sacrificada por tomar este té?

Rose se dio cuenta de que yo estaba terriblemente asustada, por lo que rápidamente me explicó.

“Guardamos el té rojo en la cima de este acantilado para que nadie lo pueda encontrar. No entiendes lo importante que es esta receta para nuestra tribu. Debes haber impresionado realmente al Chamán.”

La abracé. Le agradecí por el precioso regalo.

Mientras caminábamos de regreso al pueblo, Rose me contó acerca de la historia antigua del té rojo. Dijo que los aldeanos lo bebían para sentirse “sin-hambre” cuando estaban cazando. Las mujeres lo bebían para mantener la energía durante todo el día para ayudar a cuidar a todos sus hijos.

Fue entonces cuando Rose me llevó a una choza especial para hacer té. Allí ella me mostró cómo hacer este delicioso té rojo.

La receta era simple y fácil de preparar. Una sola ración preparada nos duró todo el día.

Mi esposo y yo bebimos un poco y nos dio la energía que necesitábamos para celebrar esa noche nuestro descubrimiento y reavivar nuestro matrimonio.

Cuando terminaron los dos meses, me di cuenta de que me había desintoxicado de una gran cantidad de alimentos procesados y llenos de químicos que mi médico me decía que comiera.

Abandoné mi hábito a los refrescos dulces sin siquiera intentarlo. Lo aún más sorprendente es que después de que mi esposo y yo pasáramos dos meses bebiendo este delicioso té rojo varias veces al día, perdimos peso fácilmente.

¡Yo he perdido más de 20 kilos y él casi 18! Nos dio a ambos la energía que necesitábamos para tener intimidad otra vez, y para decirte la verdad, ¡nuestra vida sexual nunca había sido mejor!

Aún más importante es el hecho de que ambos estamos mucho más conectados. Somos más abiertos, honestos y felices juntos como nunca antes.

A medida que nuestros cuerpos se volvieron más saludables, también lo hicieron nuestras mentes. Finalmente pudimos apreciarnos el uno al otro tanto como merecíamos. ¡Nunca hemos estado más cerca!

Perdimos más peso bebiendo este té rojo como nunca antes que con cualquier otra dieta. Lo curioso es que ha sido fácil de hacer porque nunca sentimos hambre.

Solo tomamos el té rojo. Cuando lo hacíamos, sentimos una oleada de energía que duraba todo el día.

¡Así que esta antigua leyenda sobre un té “sin hambre” era absolutamente cierta!

¡Finalmente habíamos encontrado algo que funcionaba!

He eliminado ciertas partes de la historia porque las consideré innecesarias. Creo que la historia es bastante exagerada. Y te aconsejo que tengas cuidado con esto, ya que las personas podrían pensar que la historia es falsa… tal como yo lo hice cuando terminé de leerla.