Copia el Arquetipo de Netflix para Vender más por Internet

Netflix es un ejemplo de como una gestión empresarial rebelde, que corre riesgos y aplica métodos pocos ortodoxos, puede alcanzar sus objetivos empresariales.

Desde un pequeño negocio de venta y alquiler de DVD vía postal, hasta uno de los medios de generación y difusión de contenido más importantes de la actualidad, su viaje resulta inspirador.

A continuación podrás conocer dicho recorrido, y así copiar el arquetipo de Netflix para vender más por Internet.

Historia de Netflix 

Las siguientes líneas te permiten conocer un poco de la historia de la marca, y algunas lecciones que puedes aprender para aplicar en tu propio negocio.

Inicios

En el año 1997, en California, Reed Hastings y Marc Randolph fundan Netflix, como una compañía de alquiler de DVD entregados por correo.

La idea original supo combinar la oportunidad que significó el surgimiento del comercio electrónico, con la fortaleza ofrecida por el servicio postal estadounidense. 

Para el momento de la fundación de Netflix, la cadena norteamericana de videoclubes Blockbuster era el primer referente en el alquiler de filmes, en formato VHS y luego en DVD. Entonces, dominaba el 25% del negocio a nivel mundial, con tiendas en variados países. 

En 1999, la compañía Netflix lanza el primer sitio web de alquiler y venta de DVD por suscripción, netflix.com, con políticas muy flexibles. La estrategia de Netflix fue no cobrar a sus usuarios por demoras en las entregas.

En ese momento la mayoría de los lugares de alquileres de cintas de video sólo daban entre 24 y 48 horas para que el usuario pudiera visualizar la película y debían devolverla en ese plazo.

En una especie de publicidad enmascarada, la compañía difundió un mito sobre la semilla que dio origen a Netflix.

Indicó que Reed Hastings, uno de sus cofundadores, alquiló la película Apolo 13 en la cadena Blockbuster.

Al entregarla debió pagar una multa de $40 por unos pocos días de retraso, lo que le inspiró a crear su propia cadena de clubes de videos, sin la política de la multa. 

La intención del anterior mito, además de apuntar a una debilidad de su entonces principal competidor, fue hacer una declaración encubierta.

La marca, al asumir el arquetipo del rebelde (o forajido), invitaba a sus clientes a distanciarse de lo tradicional, y aceptar la innovadora propuesta que brindaba. Un trato que ofrecía transgredir el odiado status quo de la multa, que reinaba en el nicho del alquiler de video.

La primera lección que te enseña Netflix es que si adoptas el arquetipo del rebelde para tu marca, debes apostar por transgredir algunos valores tradicionales.

Y dirigir tu discurso de forma clara y directa a las personas que en tu nicho llevan la insurrección en sus corazones… a los que se sienten inconformes con los códigos impuestos por las marcas dominantes, ya que los consideran injustos.

Si bien la empresa logró cierto éxito en sus primeros años, no se convirtió en una amenaza real para su principal competidor, Blockbuster.

Incluso, en el año 2000 los propietarios de Netflix propusieron vender su empresa a su competidor por una suma de 50 millones de dólares, oferta que fue rechazada.

La gerencia de Blockbuster consideró más rentable para su negocio que los clientes fueran hasta alguna de sus tiendas físicas.​

El equipo de Netflix, consciente que el futuro eran los nuevos modos de consumo electrónico y digital, continuó introduciendo innovaciones en su servicio.

Una de ellas fue un sistema de recomendación de filmes, que basado en los comportamientos de otros suscriptores, permitía predecir futuras elecciones. 

Seguro del éxito de su propuesta, en mayo del año 2002 Netflix sale a la bolsa en Nasdaq, a un precio de 15 dólares por acción.

En su folleto de salida, indicó acertadamente que los nichos de video doméstico y el mercado del entretenimiento estaban rápidamente pasando del VHS a los DVD. Esta declaración apuntó directamente a Blockbuster, cuyo éxito se había basado en el uso del formato VHS.

Pese a las diversas advertencias, Blockbuster fue incapaz de comprender que el futuro de la distribución de videos se encontraba en el formato digital distribuido de forma directa al hogar.

En el año 2004 esta empresa contaba con 9.000 establecimientos a nivel mundial, por lo que seguía insistiendo en que los clientes retiraran los productos en sus tiendas.

Pero en ese mismo año Netflix superó al millón de suscriptores, y tomó una ligera delantera que luego nunca perdió. 

La lección que encuentras acá es que las firmas rebeldes como Netflix emplean argumentos claros, en mensajes altamente personalizados. Incluso llegando a crear códigos propios, para generar una comunidad alrededor de la marca.

La Caída de Blockbuster

En el 2007,  el mismo año en que el iPhone de Apple hizo su debut, Netflix presentó su servicio de streaming.

Tres años después apareció la primera aplicación iOS de Netflix en el iPhone 4, lo que significó un gran impulso para dicho servicio.

De hecho, en el 2010 por primera vez los usuarios de streaming superaron a los clientes que solicitaron contenido por correo postal.

Y ese mismo año, su otrora gran rival Blockbuster se declaró en quiebra, agobiado por un cambio en el patrón de consumo de sus usuarios, al que no supo adaptarse.

En el año 2012 el éxito del modelo de suscripción de streaming sin comerciales que ofrecía Netflix quedó evidenciado, al llegar a los 25 millones de usuarios.

Al ser en principio un distribuidor de contenidos generado por terceros, Netflix se sentía atado al estatus quo que reinaba en los grandes estudios.

Caracterizando al arquetipo del rebelde por expresarse con voz y en tono irreverentes, pronto cristalizó la necesidad de crear su propio contenido, alejándose del status quo.

En el año 2013 estrenó sus primeras series originales, como House of Cards y Orange Is the New Black. Todas ellas series transgresoras, que muestran una cruda lucha por el poder, vidas vividas al extremo y un oscuro humor.

La primera de ellas, House of Cards, ganó tres premios Emmy, los primeros recibidos por un servicio de streaming vía Internet. 

Durante los siguientes años, Netflix se estableció como uno de los estudios de entretenimiento más exitosos.

En el 2020 Netflix fue el estudio con más nominaciones en los premios Óscar y Emmy. Algo que demuestra que Netflix, junto a otros servicios de streaming exitosos, han llegado para borrar las fronteras que alguna vez separaron al cine y la televisión.   

Aunque el mérito es en gran parte de sus realizadores, los personajes más destacados de las series de Netflix habitualmente emplean un lenguaje provocador, rebelde y combativo.

Con un estilo intrépido y liberal, el contenido logra enganchar al público, que entiende estar claramente ante una novedosa e irreverente propuesta.

Sin hacer mayor alarde, Netflix se está presentando como una fuerza contracultural, que busca liberar a la sociedad de algunos de sus principales tabúes.

Como no posee las mismas regulaciones que tienen las estaciones de televisión, lleva su contenido en aspectos como la sensualidad y la violencia al límite de la censura, haciendo a la sociedad repensar qué fronteras deben establecerse para definir lo que es moralmente aceptable.

La lección acá es que el arquetipo del rebelde imprime un halo de audacia a la marca, con un comportamiento políticamente incorrecto por naturaleza.

No se trata de infringir los derechos de los demás, ni mucho menos incumplir los deberes propios, pero sí de transgredir algunos cánones sociales. 

Mostrarte como un rebelde con causa, que se opone al estatus actual que suprime algunas libertades, puede traer adeptos a la marca.

Sobre todo cuando trabajas con productos que algunos consideran quebrantan las buenas costumbres, tales como la literatura o los productos eróticos. 

Netflix en la Actualidad 

Netflix es hoy una de las empresas de streaming con mayor valor en el mercado. De hecho, en los últimos años se ha alternado con Disney Plus en el primer lugar entre las empresas de este sector del entretenimiento. 

El éxito actual de la compañía se soporta en el amplio contenido multicultural que ofrece a sus suscriptores, y al relativamente bajo costo de su servicio.

Por ejemplo, la cruda serie surcoreana de suspenso y drama El juego del calamar transmitida por Netflix, se convirtió en todo un acontecimiento mundial en 2021. 

Sin embargo, las perspectivas a futuro de Netflix y del nicho del streaming en general, no son del todo positivas, ya que está entrando en una fase de crecimiento lento.

En el año 2021 se integraron 18 millones de nuevos suscriptores en Netflix, lo que equivale a la mitad de la cifra alcanzada en el año 2020. Esto ha preocupado a los inversionistas, que ven con cierto escepticismo el futuro de la empresa, y en general del sector.

Tal vez para calmar un poco el ánimo de sus accionistas, y viendo las nubes grises en el horizonte, a mediados del 2021 Netflix anunció su plan de ofrecer juegos en su plataforma de transmisión.

Si bien ya antes la empresa había colaborado con otras para concretar juegos basados en sus franquicias, esta vez apunta a un desarrollo propio.

Aunque el salto de filmes y series a juegos puede haber sorprendido al público, no se trata de un movimiento ilógico.

Netflix busca ofrecer nuevos beneficios a sus suscriptores, sin que ello implique por ahora un cargo extra.

También los juegos significan un valor agregado al servicio que ofrece, algo que puede emplear para preparar el escenario para un futuro aumento de precio.

Pero quizás el principal objetivo sea dar caza a los llamados superconsumidores, una generación de usuarios con gran apetito por el consumo de contenido.

Los superconsumidores son el nivel superior de usuarios que compran, se preocupan y saben más sobre determinado contenido.

Por ejemplo, los superconsumidores de videojuegos pasan un 75 % más tiempo viendo juegos en línea de otros,  que observando transmisiones deportivas.

Por ello, la nueva apuesta de Netflix puede estar dirigida al desarrollo de los llamados juegos eSports.

Si bien en la actualidad el mercado de los videojuegos es un nicho altamente competitivo, el espíritu rebelde de Netflix hace que no le tiemble el pulso para aceptar el reto de sumarse al mismo.

El alma libre del forajido no tolera los intentos de subyugarle, ni le permite renunciar a un desafío ante la dificultad que representa.

Esto hace que las marcas que siguen el arquetipo del rebelde sean duras e inflexibles competidoras en cualquier mercado. 

El Rebelde, el Arquetipo de Marca de Netflix

El marketing ha tomado una reconocida teoría de la psicología, propuesta por el suizo Carl Gustav Jung, para desarrollar lo que ahora se llaman arquetipos de marca

Los arquetipos de marca te permiten establecer una conexión emocional con tus consumidores, con el propósito de diferenciarte de la competencia. Te permiten poseer un claro propósito y generar fidelidad con tus usuarios. 

En el caso de Netflix, el arquetipo de marca que la ha identificado a lo largo de su historia, como ya lo sabes, es el arquetipo del rebelde, también llamado arquetipo del forajido.

Ella es una firma rebelde que lleva la insurrección en sus venas, y que ha sido capaz de sacudir el mercado, cambiando algunos de sus principales paradigmas.  

Si deseas asumir para tu marca este arquetipo, debes dejar claro en tu discurso que buscas generar un cambio importante en tu sector.

Esto lo logras contando historias que impulsan a la libertad, o que rompen con las tradiciones y costumbres. Recordar a Netflix liberando a sus clientes de la tiranía de las multas impuestas por Blockbuster puede servirte de inspiración.

Tu marca rebelde debe enfrentar aquello que consideres es una convención social que resta libertad a tus usuarios. Y en su discurso debe señalar hasta la saciedad, el poder que tienen las personas para generar un cambio.

Pero ten cuidado con el arquetipo del rebelde, debes siempre aplicarlo con cautela. Este arquetipo está propenso a sobrepasar las fronteras de manera descontrolada, o dejarse llevar por la ira, en su búsqueda incontrolable del cambio.

Éste fue el análisis de Netflix y su arquetipo el Rebelde.


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Juan

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